Apología de homosexualidad

Los gays habían hecho una verdadera cruzada para conseguir la normalidad de su condición y la verdad era que lo habían logrado, ya que se podían casar y tener los mismos derechos que cualquier pareja heterosexual,  pero que la forma de actuar ante el resto, sin ser conscientes, era como si fuese una especie de revancha y como si quisieran hacer apología de la homosexualidad.

 

Antonio se sentía preso a pesar de no tener grilletes. Era una sensación que le desmoralizaba y le hundía, lo que le llevaba a ir de aquí para allá como hoja caída del árbol cuando es zarandeada por el viento. Dentro de la casa sentía como si le faltase el oxígeno, por ello tomó el gabán del perchero de la entradita y se lo puso con rapidez. Abrió la puerta con violencia, la bocanada de aire fresco le tranquilizó y cerró con suavidad para acto seguido candarla con tres vueltas de llave.
Deambuló por las calles sin pararse a mirar a nadie. Así estuvo como una hora paseando con paso presuroso porque ese ritmo tenía la virtud de sosegarle. Cansado de andar sin rumbo cierto avistó a lo lejos la terraza de una cafetería y se encaminó hacía la misma. De repente comenzó a soplar un aire adelgazado y frío, así que por un acto reflejo se alzó la solapa del abrigo como si de esta manera pudiese combatir la frialdad que por momentos se imponía. La terraza del bar estaba cerrada por una pérgola de plástico transparente, y como él era un fumador empedernido este hecho le vino como anillo al dedo para dar rienda suelta a su adicción, tomarse algo y de paso observar a los transeúntes que pululaban por la calle. Se adentró con decisión en el lugar y comprobó con satisfacción que había una mesa vacía al fondo a la izquierda y tomó posesión de ella.

No solo eran las gesticulaciones sino también el tono de voz alto en exceso, parecía como si quisiesen hacer gala de su condición.

Una estilizada camarera se presentó de inmediato para interesarse por lo que le apetecería tomar. A la misma vez de encender un pitillo pidió un café bien caliente y una copa de coñac. Una vez servido se dedicó a prestar atención al resto de clientela. No pudo o no quiso evitar el contemplar los ademanes en exceso amanerados de cuatro personas vestidas estrafalariamente que parecían hacer gala de su homosexualidad. No solo eran las gesticulaciones sino también el tono de voz alto en exceso, parecía como si quisiesen hacer gala de su condición. Un hombre que estaba sentado con su pareja, en la mesa de al lado de Antonio, le dijo a la compañera que sentía vergüenza por el lamentable espectáculo que estaban dando los maricones y que como siguieran en esa aptitud él personalmente estaba dispuesto a inflarlos a hostias. Antonio ante ese brote de homofobia no se pudo contener y dirigiéndose al energúmeno que había hecho ese comentario le dijo en voz baja que si pensaba hacer lo que acababa de decir se las tendría que ver con él también. El aludido trató de levantarse pero la compañera le cogió del brazo y no lo dejó a la misma vez que tiró de él para salir del establecimiento. El hombre no opuso mucha resistencia e iniciaron la retirada no sin irse refunfuñando.

Un pensamiento se adueño de él, y este era que los gays nunca habían estado fuera de la normalidad y que lo suyo era que vivieran su vida dentro de la misma, sin ostentaciones

Cuando Antonio quedó solo pensó que los gays habían hecho una verdadera cruzada para conseguir la normalidad de su condición y la verdad era que lo habían logrado, ya que se podían casar y tener los mismos derechos que cualquier pareja heterosexual,  pero que la forma de actuar ante el resto, sin ser conscientes, era como si fuese una especie de revancha y como si quisieran hacer apología de la homosexualidad. Eso no era motivo para que los machitos quisieran volver a la represión de otros tiempos. Apuró el coñac y cuando ya se disponía a irse, un pensamiento se adueño de él, y este era que los gays nunca habían estado fuera de la normalidad y que lo suyo era que vivieran su vida dentro de la misma, sin ostentaciones. Antonio no se sentía anti nada,  más bien se consideraba pro todo…

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