Hangar secreto

Hangar secreto

«No creas que después de tantos años vuelvo para vanagloriarme, al contrario es para decirte que siempre te tuve envidia y una vez hice el ingreso, pasé a una zona secreta y escondida bajo tierra para el entrenamiento de astronautas del que solo salen cuando están preparados para realizar el vuelo definitivo, el cual llevé a cabo no hace mucho»

Me sentí gozosamente feliz a causa del mensaje que le llevaba a un amigo del alma, proporcionándome así la oportunidad de volver a estar en su compañía.

Por fin estaba de regreso a mi lugar de origen al lado de mis paisanos.

Al conocer que llevaba un tiempo encerrado en casa a causa de una grave enfermedad que lo estaba consumiendo y que siempre estaba algún miembro de la familia dándole compañía, no quise acercarme a verlo porque lo que le tenía que decir solo debía saberlo él.

Estando de charla en la taberna con los paisanos, recibí un golpe en la espalda que provocó el que se me saltaran las lágrimas, porque al girar para comprobar quién me lo había propinado, reconocí al causante de mi regreso, nos abrazamos con fuerza y después de interesarnos por cómo nos había tratado la vida, nos acomodamos en una de las mesas vacías.

Recuerdas que siendo chavales aspirabas llegar a ser general del Ejército de Tierra con tal vehemencia que me llegaste a contagiar. Al no querer ser menos en aspiraciones, te dije que llegaría a ser astronauta.

Acuérdate de que por un tiempo nos olvidamos de ellas y fue desde que en las fiestas del pueblo de la Encrucijada nos encontramos con la mujer más bella y sensual de toda la región.

Te acordarás que yo bebía los vientos por ella y sin embargo ella me ignoraba por completo y tú, bribón, lo tuviste tan callado que me enteré el mismo día de vuestra boda.

Recuerdas que siendo chavales aspirabas llegar a ser general del Ejército de Tierra con tal vehemencia que me llegaste a contagiar. Al no querer ser menos en aspiraciones, te dije que llegaría a ser astronauta.

Fingí que me alegraba y te lo creíste. A la semana siguiente te dije que me aceptaron la solicitud de ingreso para formarme como astronauta y que al día siguiente salía para mi nuevo destino.

Debes saber que el ingreso fue tan rápido que ni siquiera me di cuenta.

Pero te veo muy avejentado y por las callosidades de las manos compruebo que tus aspiraciones no se han cumplido, las mías desde que ingresé, la ascensión en ellas fue fulminante, realizándose todas.

No creas que después de tantos años vuelvo para vanagloriarme, al contrario es para decirte que siempre te tuve envidia y una vez hice el ingreso, pasé a una zona secreta y escondida bajo tierra para el entrenamiento de astronautas del que solo salen cuando están preparados para realizar el vuelo definitivo, el cual llevé a cabo no hace mucho.

Una vez realizado me alegré al encontrarme con familiares y amigos que me dijeron todos, sin excepción, que allí habían hecho realidad sus aspiraciones.

He regresado solo para confesártelo todo y darte la agradable noticia de que te vas a evitar el pasar por el hangar secreto, porque personalmente te voy a acompañar al lugar donde a todos se le realizan sus aspiraciones.

Nada más terminar la confesión, mi amigo, quedó dormido profundamente. Por fin reposamos juntos eternamente…

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