Un mundo nuevo

Un mundo nuevo

Como era de costumbre se hallaba inmerso en una de las lecturas de su libro de cabecera que no era otro que la Biblia. Acababa de leer el texto donde Jesús proclamaba la llegada de un mundo nuevo, y nuestro amigo Antonio no pudo resistirse a caer en la tentación de efectuar una severa críticabasada en la razón y por lo tanto despojando éste episodio de la parte dogmática en la que estaba escrito. Sucumbió en la siguiente reflexión:

El mundo nuevo ya estaba aquí, anidando dentro del ser humano

Si Jesús proclamaba la llegada de un mundo nuevo, que era la ilusión de un cambio del Dios de Moisés que era implacable y vengativo, por uno nuevo, que es todo amor, bondad y misericordia.

Pero bien pensado, es que Jesús da clave verdadera, auténtica y escatológica sobre el bien y el mal al proclamar que el mundo nuevo ya estaba aquí, anidando dentro del ser humano.

Si él, Antonio, estaba en lo cierto, entendía que si esto era así, la cuestión era que derrotaba de una tacada al Antiguo Testamento y a la misma vez al nuevo, por ser este una clara tergiversación de esta clave que era fundamental en su vida y sus hechos.

Mientras el ser humano no dejara de sentir miedo de ser libre, seguiría siendo caldo de cultivo para ser esclavizado por quienes no tienen escrúpulos…

Entonces llegó a interpretar, libre de prejuicios e intereses, que para conseguir un mundo nuevo dependía, única y exclusivamente, de nosotros mismos, y que todos tendríamos que fomentar lo bueno y positivo que poseemos para así mermar lo malo y negativo que también tenemos, ya que así somos intrínsecamente y por naturaleza.

Por esto y no por otra cosa fue por lo que concluyó que unos le asesinaron y otros tergiversaron su mensaje. Este crudo pensamiento llevó a Antonio a creer con firmeza que mientras el ser humano no interiorizase esta clave y dejara de sentir miedo, cuando no pánico, de ser libre de toda dependencia tanto dogmática como material, seguiría siendo caldo de cultivo para ser esclavizado y vilipendiado miserablemente por quienes no tienen escrúpulos…

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